Casa · 374m² · 4 recámaras
venta
MN 7,900,000
Real de la Cañada 15 A, Villa de los Frailes, San Miguel de Allende
Casa Carlota
Imagina un hogar que combina la calidez del diseño tradicional mexicano con la sencillez y flexibilidad necesarias para hacerlo verdaderamente tuyo. En el interior, los materiales naturales son los protagonistas: pisos de terracota, vigas de madera a la vista y detalles de hierro forjado a mano. Grandes ventanales y puertas de cristal se abren hacia patios o jardines, favoreciendo una transición fluida entre los espacios interiores y exteriores.
La paleta de colores puede mantenerse sobria, con blancos cálidos, marrones terrosos y rojos arcilla, como fondo para la expresión personal. Esto te permite agregar con el tiempo tu propio toque, como textiles tejidos de colores vivos, sarapes o cojines bordados, o bien obras de artesanos locales y piezas con un significado personal.
La cocina puede convertirse en el corazón de la casa, con una gran mesa de madera para reunirse y salpicaderos de azulejo que aportan color sin abrumar el espacio.
La sensación general es acogedora, luminosa y habitada: un hogar que honra las tradiciones arquitectónicas mexicanas y deja mucho espacio para que tus recuerdos, colecciones y gustos en evolución le den carácter con el paso del tiempo.
Separada de la residencia principal hay una casita independiente, pensada con entrada y andador privados, que permite a invitados o residentes ir y venir con independencia, sin pasar por la casa principal.
La casita podría destinarse a:
• Familiares y amigos que visitan
• Hijos adultos que regresan a casa
• Un cuidador de tiempo completo
• Una oficina en casa o un estudio creativo
• Ingresos por renta con un inquilino de largo plazo o como renta vacacional (sujeto a la normativa local)
El resultado es un hogar que equilibra comunidad e independencia: los patios y corredores compartidos invitan a la convivencia, mientras que la casita independiente ofrece un refugio con la comodidad y autonomía de un hogar propio.
La paleta de colores puede mantenerse sobria, con blancos cálidos, marrones terrosos y rojos arcilla, como fondo para la expresión personal. Esto te permite agregar con el tiempo tu propio toque, como textiles tejidos de colores vivos, sarapes o cojines bordados, o bien obras de artesanos locales y piezas con un significado personal.
La cocina puede convertirse en el corazón de la casa, con una gran mesa de madera para reunirse y salpicaderos de azulejo que aportan color sin abrumar el espacio.
La sensación general es acogedora, luminosa y habitada: un hogar que honra las tradiciones arquitectónicas mexicanas y deja mucho espacio para que tus recuerdos, colecciones y gustos en evolución le den carácter con el paso del tiempo.
Separada de la residencia principal hay una casita independiente, pensada con entrada y andador privados, que permite a invitados o residentes ir y venir con independencia, sin pasar por la casa principal.
La casita podría destinarse a:
• Familiares y amigos que visitan
• Hijos adultos que regresan a casa
• Un cuidador de tiempo completo
• Una oficina en casa o un estudio creativo
• Ingresos por renta con un inquilino de largo plazo o como renta vacacional (sujeto a la normativa local)
El resultado es un hogar que equilibra comunidad e independencia: los patios y corredores compartidos invitan a la convivencia, mientras que la casita independiente ofrece un refugio con la comodidad y autonomía de un hogar propio.